jueves, 29 de octubre de 2009

Y VAN QUEDANDO MENOS...











Empieza a ser preocupante la desaparición de determinadas cepas y con ellas ejemplares que portan genes importantes para la recuperación y conservación de la raza. Viejos reproductores, en multitud de casos poco o mal utilizados, han ido rindiendo sus vidas sin dejar descendencia. Muchos son los factores que han influido para que se llegase a la situación actual, desde el mismo momento de la oficialización de la raza hasta el abandono de la ésta, por la fabricación del Dogo, se ha vivido un descaste metódico contra todas las tendencias que no fuesen las estrictamente tinerfeñas y vinculadas al Club lagunero.
Esta política, desarrollada de manera calculada con todas las herramientas al alcance del ente (campañas divulgativas del tipo tinerfeño, desinformación mediática, designaciones sectarias, juicios de belleza parciales, rechazos en los registros de raza, alejamiento de las confirmaciones de raza, etc.) durante veinte años consecutivos han ido desterrando poco a poco las líneas de sangre grancanarias y todas las que no resultaban del agrado de los dirigentes oficialistas.

No es de extrañar, por tanto, que ejemplares representativos, funcionales y típicos, hayan ido quedando relegados de la cría, apartados de los rines, olvidados por la cinofilia y, en determinados casos, muy extremos, sacrificados por desilusión y aburrimiento de sus propietarios.

Es el típico caso de los perros manchados en blanco o de los tradicionales negros azabache, a los que se ha ido aplicando el sambenito de "mestizos", cuando el mayor mestizador conocido ha sido el propio club tinerfeño, introductor masivo de sangres de Bulldog y Bullmastiff en casi todas sus genealogías.

Lo triste de esta dura realidad es que tales campañas han acabado con valiosísimas castas, tanto grancanarias como tinerfeñas, que han ido desapareciendo para desgracia de la raza y sin posiblidad alguna de recuperación.

Si los que defendemos el Perro de Presa tradicional, lejos de antojos estéticos implantados por frívolos cinófilos de dudosa cualificación, no ponemos todo el empeño en intentar cambiar esta tendencia, al paso de pocos años estaremos hablando de "capas históricas desaparecidas" para referirnos a las tradicionales coloraciones de las castas grancanarias actuales.

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