martes, 18 de diciembre de 2012

LA DIRECCIÓN GENERAL DE GANADERÍA PRETENDE MODIFICAR LA HISTÓRICA DENOMINACIÓN DE LA RAZA PERRO DE PRESA CANARIO




El pasado 23 de noviembre publicaba el Boletín Oficial de Canarias una resolución de la Dirección General de Ganadería por la cual se equiparaba la denominación Presa Canario con Dogo Canario. Dicha acción supone una aberración histórica y sociocultural, puesto que no existe una sola referencia a semejante sinonimia en toda la historia de nuestra emblemática raza canina.

Desde el siglo XVI se cita a estos perros en los cedularios de los Cabildos con su denominación actual: perro de presa, tal y como recoge el Real Decreto 558/2001 de 25 de mayo, en el que se publica el patrón oficial aprobado por el Comité de Razas de Ganado de España (RD 1682/1987 de 7 de noviembre), dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, única entidad autorizada para el reconocimiento de las razas autóctonas en España, y así se ratifica en el Real Decreto 1557/2005 de 23 de diciembre, que reitera la denominación original de la raza.

La resolución se adopta a petición del que fuera presidente de una asociación de criadores tinerfeña, basándose en el antojo de una entidad de índole privado, cual es la Federación Cinológica Internacional, cuya oficialidad no ampara siquiera el propio Gobierno Belga, obedeciendo a criterios meramente corporativos y de índole comercial. Así se pretende modificar la historia de esta raza canina patrimonio de todos los canarios, añadiéndole una denominación extraña, artificiosa, ajena a su historia y totalmente desconocida para los auténticos propietarios de esta variedad canina, los ciudadanos y ciudadanas de Canarias.

Pero además, esta resolución atenta directamente contra la Ley 7/1991 de 3 de abril, aprobada por el Parlamento de Canarias, que a propuesta del Cabildo de Gran Canaria designó como símbolo animal de la Isla de Gran Canaria al perro de presa canario, con la misma denominación y que asigna al propio Gobierno de Canarias y al Cabildo de nuestra Isla la protección y difusión de dicho emblema.

Ni los estudios y referencias históricas que se remontan al siglo XVI, ni los trabajos científicos que han venido realizándose en las Islas desde el año 1982, ni la bibliografía especializada en esta raza, que cuenta con varios libros monográficos editados sobre el particular, recogen en ningún momento semejante dislate, refiriéndose siempre y en todo momento a nuestra raza emblemática con su denominación histórica: perro de presa canario.

De prosperar la resolución de la Consejería de Ganadería del Gobierno de Canarias se daría la paradoja de que una entidad de índole privado impondría sus particulares criterios corporativos a todo un Gobierno de Canarias, al Cabildo de Gran Canaria, titular de este símbolo insular y a toda la sociedad canaria, pretendiendo modificar la historia de esta raza cuyos orígenes en el Archipiélago se remontan al siglo XVI. Dándose, así mismo, la incoherencia de que aquellas Instituciones facultadas para velar por la conservación, el respeto y fidelidad a su historia promuevan una falsedad que altera y amenaza su preservación.


Ante este disparate político administrativo el Club del Perro de Presa Canario de Las Palmas recurrirá en alzada ante el Viceconsejero de Agricultura y Ganadería dicha resolución, insta a las Administraciones implicadas a dejar de lado los intereses particulares de ciertas entidades privadas que nada tienen que ver con ni con la utilidad ni con el interés público, la historia y la realidad del patrimonio canino de Canarias y anima a los aficionados, criadores y ciudadanos preocupados por nuestra cultura tradicional, a oponerse a la medida en bien de nuestra raza señera: el genuino perro de presa canario.





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